La judoca Vanessa Chalá busca cambiar la imagen de su barrio con puro deporte

IBARRA.- Desde fuera de sus límites, el barrio Azaya Centro y la parroquia Guayaquil de Alpachaca son vistos como “zona roja”. Sin embargo, hay quienes confían en el talento que existe en este que es uno de los sectores más populares de la capital imbabureña.

Por ese motivo, una deportista de talla olímpica montó un proyecto social y deportivo en pleno corazón de Alpachaca. Se trata de Vanessa Fernanda Chalá Minda.

Tener su propia fundación con el objetivo de trabajar en su parroquia, siempre fue el sueño de Vanessa, quien fue uno de los deportistas que defendieron los colores del Ecuador en los Juegos Olímpicos “Tokio 2020+1”.

“Esto ha sido el ahorro de toda mi vida. Los ahorros de toda mi carrera deportiva los he invertido adquiriendo un lugar que sé que va a servir para los niños de mi barrio. Sé que ese tiempo libre que tienen mis niños debe ser invertido en practicar un deporte y no estar solos en el parque, expuestos a que les den a probar cualquier sustancia prohibida”, mencionó Vanessa.

Chalá se siente identificada con los jóvenes del sector. Creció en Azaya y sabe lo que es estar, a veces, en casa viendo televisión. Entonces creyó que era necesario tener un lugar donde los niños inviertan ese tiempo libre en algo productivo.

“La idea es quitar eso que Azaya es un sector peligroso. Quiero que cuando se escuche sobre el barrio Azaya sea conocido como cuna de deportistas. Sé que lo voy a lograr. Sé que los jóvenes de aquí tenemos mucho talento. Por ese motivo, voy a trabajar muy duro, voy a dar todos mis conocimientos y sé que voy a sacar deportistas de alto rendimiento, pero sobre todo contribuir para formar a mujeres y hombres de bien”, explicó Chalá.

Cuando Mayra Gualoto escuchó que Vanessa Chalá abrió su academia de judo en el barrio, no lo pensó dos veces. La ciudadana llevó a sus niños para que entrenen con la deportista olímpica.

“Imagínese, ella (Vanessa) dejó de invertir en una casa propia, para adquirir este espacio, ayudar a los niños, incentivarlos en el deporte y sacarlos, tal vez, de malos caminos. Todo esto es muy bueno para el barrio”, dijo la madre de familia.